NOTAS SOBRE LA PROSPECTIVA

Publicado en por EVER UZCÁTEGUI

  ALGUNAS NOTAS SOBRE LA    PROSPECTIVA

Por: Ms.C. Ever Uzcátegui

 

A manera de introducción

·        Nada de lo que se avecina está escrito, todo está por construir.


            Varias fábulas y calificativos se han erigido en torno a la prospectiva. En el presente ensayo se esbozan las auténticas premisas que el doctorante considera como las señales de esta disciplina, al igual que su  provecho en un marco donde lo acelerado  del cambio hace cada vez más ineludible el uso de la herramienta que representa la  prospectiva.


          Para Godet, “Todos los que pretenden predecir o prever el futuro son unos impostores, ya que el futuro no está escrito en ninguna parte: está por hacer. Felizmente el futuro está por hacerse, puesto que sin esta incertidumbre la acción humana perdería sus grados de libertad y su sentido: la esperanza de un futuro deseado.”


           En si, la prospectiva parte de esta deducción  donde el futuro no es algo único y previsible, sino paradójicamente, es un espacio abierto donde se puede construir la voluntad o el deseo del hombre. De esta manera se rompe con otras creencias de ver al futuro como algo determinado en donde la acción del individuo no tiene mayor influencia para cambiarlo, y por lo tanto es predecible, tal como lo establece la adivinación, la profecía, la astrología, e incluso, la ciencia ficción que son estudios del futuro que no pretenden construirlo, sino en contra parte, adivinarlo, predecirlo, imaginarlo o, en todo caso, soñarlo desde el punto de vista de la utopía.


         En este sentido, Gabiña establece que, “más que considerar al futuro como algo decidido de antemano, y que por consiguiente a quienes lo estudian solamente les queda el aliciente de poder develar aquello que guarda de misterio, el futuro es, en una grandísima parte, fruto de nuestro esfuerzo y de nuestro sacrificio. En definitiva, de nuestra ambición y de nuestra voluntad.”


          Así pues, Godet sostiene que, “la actitud prospectiva nace de una rebelión del espíritu contra el yugo del determinismo y el juego del azar.” planteando que el futuro no está dado, que está por hacerse. Por lo tanto el futuro no es determinista, como lo establece la mitología griega y las tendencias, sino voluntarista, tal como lo plantea la Escuela de Pensamiento Prospectivista (francesa) que tiene su iniciación en la obra de Gastón Berger, Bertrand y Hugues de Jouvenel  en la primera mitad del siglo XX. Aunado esto a que, en Estados Unidos se funda la Escuela norteamericana sobre Estudios del Futuro (futurología), de la mano de Ged Davis y Herman Kahn como tácticas de guerra durante la Segunda Guerra Mundial en el MIT y la Rand Corporation.


           La contradicción principal entre las dos escuelas es que mientras, para la Escuela Francesa el estudio de lo que puede suceder sirve para actuar en consecuencia conforme a nuestro escenario deseado, para la Escuela Norteamericana el estudio del futuro sirve sencillamente como un referente para conocerle mejor, sin algún deseo de llevar acabo una acción secundaría que  lleve a edificarlo o poder intervenir en él. Por ello, se dice que esta Escuela de pensamiento sobre el futuro está al mismo nivel de la ciencia ficción, la predicción, la astrología, los pronósticos, la profecía, la adivinación, etc. Todas ellas diferentes formas de estudiar el futuro.


           Como comparación para el análisis y el conocimiento del futuro se puede decir que la futurología es la prevención que se toma frente a los acontecimientos de acuerdo con la previsión que se hace de lo que puede ocurrir, tratando de adaptarse a los mismos y sin poder implantar las estrategias para cambiarlos, pues el construir un futuro a imagen del pasado le impide ver más opciones que la simple extrapolación de tendencias. En cambio, la prospectiva no contempla un futuro único que salga de la prolongación e imagen del pasado, sino la posibilidad de futuros diversos y posibles (futuribles) dentro de un espacio libre e indeterminado donde la acción humana puede influir en él, por ello plantea que “el futuro no se prevé, sino se construye”. Así, la prospectiva apunta por un futuro diferente del pasado, ya que las situaciones cambian con mayor premura de lo que se tarda en resolverlos, y prever estos cambios es más importante que hallar soluciones que se aplicarían a problemas pasados.


·         Razón de Ser del Presente: El Futuro


            Durante un largo periodo de tiempo los seres humanos dejaron  que las cosas se fueran presentando por sí solas y poco o nada cometía para modificar su presente, mucho menos su futuro. De igual modo, se satisfacía con tener conocimiento de su pasado y en la misma medida, comprender su presente para ejecutar los mismos errores. Actualmente,  el individuo no se circunscribe al conocimiento de su pasado, tampoco de su presente. La expectación de ver un poco más allá de lo acostumbrado, lo han llevado a delinear técnicas, instrumentos y herramientas que le faciliten entrever su futuro, lo que representa andar el pesado telón del presente y procurar ver lo que coexiste detrás de la realidad que lo rodea.

Para lograr esto se han determinado varias metodologías teórico-conceptuales que, partiendo del momento en que vive y de las condiciones imperantes, le facilitan adelantarse a su presente. Esta evolución es producto del constante interés de ir más allá de donde sus sentidos lo pueden llevar, es la inquietud de vislumbrar lo que existe detrás del horizonte, para no perderse de esa sensación sublime, agradable y confortable.

En la actualidad con el propósito de entrever el futuro, se hace uso de la prospectiva, esta, procede del vocablo latino "prospicere" que significa mirar a lo lejos o desde lejos, discernir algo delante de uno. En el principio de la prospectiva se encuentra un postulado de libertad frente a múltiples e indeterminados futuros; por lo tanto, nada tiene que ver con el determinismo de la futurología y de la bola de cristal.

             Para la prospectiva, el futuro es la razón del presente, tal como lo señala Gastón Berger. Nuestro futuro puede ser tan rico como el presente que tenemos ante nosotros. En otras palabras, lo que se logra en el futuro es producto de las acciones realizadas en el pasado, por lo tanto, nuestras acciones son producto de algo deseado. Es lógico pensar que el futuro no solamente se explica por el pasado, sino también por la imagen impresa en el presente. El futuro de una persona, un grupo, una institución o una sociedad es tan diverso como su pasado mismo. En realidad el hecho puede ser uno, pero su interpretación, su lectura y comprensión es tan diferente y múltiple como la imaginación misma. Lo que trata de hacer la prospectiva es una reflexión sobre el futuro que queremos, para definir las acciones que se deben implementar. Este futuro puede tomar diferentes matices y por ende se pueden establecer tantos escenarios como se considere necesario.

Sin embargo, en cada uno de ellos se deberá tomar en consideración los efectos interactuantes de dos factores principales: la aceleración del cambio técnico, económico y social requiere de una visión de largo plazo y los factores de inercia relacionados con las estructuras y con los comportamientos exigen sembrar hoy para cosechar mañana. Tomar en cuenta esos dos factores le permite a la prospectiva acercarse a una realidad deseada y determinar los mecanismos por los cuales se puede lograr el futuro ambicionado, fundamental en este mundo de constantes cambios e incertidumbres, consecuencias del marcado desarrollo científico y tecnológico.

                Frente a esta necesidad de definir el futuro que nos espera y que podemos modificar en caso de proponérnoslo, se encuentran al menos, cuatro posiciones o posturas frente a la prospectiva que se pueden distinguir fácilmente:

  1. El avestruz (pasividad), que consiste en renunciar al mundo tal como es hasta que los cambios se imponen, a veces con toda dureza.
  2. La del bombero (reactividad) es menos pasiva que la anterior y consiste en esperar a que se declare el fuego para combatirlo. Con relación a esta posición, la experiencia ha demostrado que es una política muy arriesgada en donde la premura impuesta por las condiciones conlleva a tomar decisiones precipitadas.
  3. La del asegurador (preactividad) es la posición que se adelanta a lo que visualiza en el futuro, independientemente de que sean amenazas u oportunidades de desarrollo. Esta actitud es positiva porque permite corregir el rumbo en caso de ser necesario, sin perder nunca de vista lo que se pretende lograr.
  4. El conspirador (proactividad) significa comprometerse a permanecer activo, a realizar e implementar las acciones que se consideren pertinentes para lograr el futuro anhelado por tanto tiempo.

 

         De estas cuatro posturas,  la prospectiva, se sesga por las dos últimas; las personas deben unirlas con el propósito de desarrollar un sentido de alerta y de compromiso ante el futuro seleccionado. Cabe señalar que realizar cambios sobre la marcha no implica en ningún momento renunciar a lo deseado, sino más bien asegurarse de lograrlo.

               Para lograr lo deseado se debe de cumplir con lo que se conoce como triángulo griego. Logos (contempla el pensamiento, la racionalidad y el discurso); epithumia (el deseo en todos los aspectos, los nobles y los menos nobles, apropiación) y erga (las acciones, las realizaciones).

              A logos correspondería la anticipación, conocer qué es lo que se desea, esto es, la reflexión prospectiva que permitirá definir los escenarios y en consecuencia definir aquél que se quiere lograr. Epithumia o apropiación, se reflejaría en el compromiso que tienen todas las personas pertenecientes a organización o grupo para realizar e implementar las estrategias que se consideren convenientes, es el sentido de pertenencia de ese futuro por el cual realiza lo que realiza, y en donde su parte es fundamental para el logro de los objetivos. Por último, erga, que no es otra más que el llevar a cabo las cosas, actuar inteligentemente y estratégicamente, de tal forma que no baste el hacer las cosas por hacerlas, sino el saber por qué y para qué se hacen.

              Para conseguir una ordenada prospectiva, es preciso precisar con claridad y oportunidad las concepciones que se encuentran girando en torno al concepto. Una inconveniente concepción, puede tener consecuencias fatales. Primeramente se aclara que una proyección es una continuación en el futuro de una evolución pasada según ciertas hipótesis de extrapolación o de inflexión de las tendencias. Una proyección no constituye una previsión más que sí conlleva una probabilidad. Por otro lado, una previsión es pre - visión, ver antes de….es la apreciación provista de cierto grado de confianza (probabilidad) de evolución de una magnitud en un horizonte dado. La mayoría de las veces se trata de una apreciación cifrada a partir de los datos del pasado y bajo ciertas hipótesis. Luego, una prospectiva exploratoria es un horizonte de los futuros posibles (futuribles), es decir, de los escenarios no improbables, asumiendo el peso de los determinismos del pasado y de la confrontación de los proyectos de los actores. Cada escenario (un juego de hipótesis coherente) de la prospectiva puede ser objeto de una apreciación cifrada, es decir, de una previsión. Al momento de definir los escenarios, es recomendable tomar en consideración que en su determinación existen dos factores a considerar: uno, causas generales de errores de análisis que afectan también a la previsión. Entre ellos se encuentran, el efecto de anuncio, la insuficiencia de información, la inexactitud de los datos y la inestabilidad de los modelos, el error de la interpretación y los obstáculos metodológicos. Es esencial no caer en la duda que suele provocarse entre escenarios y prospectiva. Estos dos conceptos no son sinónimos. Un escenario es la representación de una realidad futura, su objetivo es iluminar la acción presente con la luz de los futuros posibles y deseables. Aparte la prueba de realidad y la preocupación por la eficacia deben guiar la reflexión prospectiva si se quiere conseguir un mejor dominio de la historia. Así pues, los escenarios sólo adquirirán credibilidad y utilidad si respetan cuatro condiciones: pertinencia, coherencia, verosimilidad y transparencia.

                Por otro lado, al momento de construir los escenarios se tiene que tener especial cuidado en plantearse las pruebas correctas y desconfiar de las ideas recibidas, debido a que en la medida en que se cuestione el futuro, en esa misma medida se estará en posibilidades de entenderlo y visualizarlo con mayor precisión. Asimismo, se deben tener los pies firmemente puestos en la tierra, considerar aquellos aspectos que no cambiarán, serán inmutables y afectarán para bien o para mal el logro del futuro propuesto. De esta manera se estará reduciendo cada vez más alguna variación inesperada en el futuro pretendido.  La prospectiva es un elemento esencial dentro de la conformación de la nueva "cultura intelectual”. No debe de ser una moda, más bien debería considerarse como una filosofía de vida, como una visión cósmica de la razón de ser que encamina a construir, desarrollar y lograr en forma sistemática el futuro que nos hemos  forjado.

 

Corrientes de la Prospectiva

Ø Corriente Postindustrial

En base a la lecturas recomendadas de GODET (1993) y otras consultas relacionadas  con la corriente postindustrial como fue Daniel Bell quien en su   obra más conocida El advenimiento de la sociedad post-industrial, advierte de un cambio histórico, de la transición hacia un modelo basado en la información y el conocimiento, cuyas consecuencias alcanzan a las relaciones de poder, la estratificación social y la reconfiguración de los valores políticos, sociales y culturales. La corriente postindustrial. Se ubica en la década de los 70, y, principalmente, con esta obra de A. Belle que presumió un intento de progreso social. La idea esencial de esta corriente se basa en la correspondencia directa evidente entre progreso tecnológico y el desarrollo económico y social, por ello son tachados como deterministas tecnológicos. Para los autores que hacen referencia a esta corriente, el futuro sobreviene al cambio tecnológico y es acelerado o controlado mediante la previsión y la planificación. El método es la meditación científica a partir de la extrapolación de tendencias de las invenciones tecnológicas.

De acuerdo a Bell, son las tecnologías de la información las que dan proyección a la ruptura histórica sobre los modelos y períodos previos, y discrepa de la validez de los planteamientos ideológicos de la izquierda. La lucha de clases ya no es, a su juicio, la ley de la historia, sino que las fuerzas de transformación e innovación radican en el nuevo papel del conocimiento, de la información, la educación y el capital humano. Esto no supone el final de la confrontación dialéctica, sino un desvío de las tensiones que se derivan de la jerarquización del conocimiento a través de la meritocracia. En el escenario de la nueva sociedad se generan nuevas carencias. Una es la de la información. La 'cantidad de la información' disponible no supone su correcta distribución, su adecuado uso final, el equilibrio social y cultural. Daniel Bell es uno de los precursores en la descripción y análisis de que hoy se conoce como sociedad de la información y del conocimiento, que basa en el uso intensivo de las nuevas tecnologías. Mientras que la imprenta, señala, "esta en la base de la sociedad industrial: en la base de saber-leer y de la educación de las masas", las telecomunicaciones y la informática dan sentido a la nueva escena histórica.

Ø Corriente Neomalthusiana

Esta corriente fue promovida por personalidades que integraron lo que se conoció como el círculo o club  de Roma por allá en 1968 y de alguna manera sacada de la onda idealista  de los años sesenta. Esta corriente se basa en dos puntos clave: a) estudios del club de Roma (1968), dirigidos a verificar si el desarrollo económico ilimitado, podía tener futuro o si por el contrario existían límites de crecimiento y b) Dinámicas de sistemas: técnica o método utilizado en esta corriente para analizar sistemas y simular sus comportamientos futuros La idea central es que los gobernantes deben de intervenir en la regulación de las tendencias de futuro y gestionar los recursos, y de no ser así, el futuro será caótico.

            El neomalthusianismo básicamente, es la doctrina que, acogiendo el supuesto problema malthusiano de la superpoblación, se propone resolverlo por la reducción artificial de los nacimientos (anticoncepción, aborto y esterilización son los medios principales para conseguirlo). Los neomalthusianos llegan a sostener la necesidad de imponer el control natalicio de modo coactivo, pues superar un determinado límite en el número de hijos se configuraría como un verdadero delito, tan punible como los demás. Así lo afirma McNamara, con palabras que no esconden un fondo totalitario: "Un número de gobiernos se están moviendo en la línea de la coacción (...). Unos pocos están considerando la imposición de directas limitaciones legales sobre el tamaño de la familia, con sanciones que las refuercen. Ningún gobierno quiere realmente recurrir a esto. Pero tampoco puede un gobierno dejar que la presión de la población crezca hasta el punto de que las frustraciones sociales desencadenen finalmente una violencia irracional y la desintegración civil". En la India, por ejemplo, el poder público obligó a que los hombres con dos hijos fueran esterilizados (entre abril y junio de 1976 hubo alrededor de 2 millones de esterilizaciones). Algo semejante ocurre en los países comunistas, en los que el control de la población se utiliza o se abandona según la conveniencia económica del momento, acudiendo con preferencia al aborto. En definitiva, la lógica de Malthus se ha extendido a todo el mundo, constituyendo un ilustrativo punto en común entre los países liberales y socialistas.

El neomalthusianismo argumenta desde motivos económicos poco consistentes (la pretendida falta de recursos), pero sería un error hacerle frente exclusiva o principalmente en este terreno. Pues aunque científicos competentes han demostrado que existe una gran abundancia de bienes, es condición natural de la existencia humana que al hombre le sea laborioso resolver sus necesidades materiales. Además, nunca se podrán alejar del todo las posibles dificultades para un futuro sobre el que no podemos pretender poseer una seguridad matemática. Por esto, si se aportan sólo datos económicos para desautorizar las previsiones demográficas alarmistas -cosa ciertamente útil-, no se resuelve completamente la cuestión, a menos que se acuda a principios más elevados. El neomalthusianismo no es una simple solución marginal que debe rechazarse. Entraña una visión animalizada del hombre, íntimamente ligada al aborto, la eutanasia, el divorcio, la manipulación genética, la práctica del suicidio, y ¿por qué no?, el terrorismo. No es casualidad que ahora se observe en el mundo una proliferación inigualada de estos males. El neomaltusianismo es una manifestación correcta de la ideología materialista.

            El argumento económico de la tesis neomalthusiana es la falta de recursos ante una población en aumento. La verdad es que el crecimiento demográfico, que en sí mismo es eminentemente positivo desde todos los puntos de vista, comporta -como es lógico- la necesidad de un mayor esfuerzo en el aprovechamiento de los recursos naturales, una mayor inventiva y una mejor distribución de los bienes, problemas todos que son siempre abordables por el hombre.

De lo mencionando anteriormente, se deriva que hoy el problema fundamentalmente no es el de la superpoblación, sino más bien el de los graves daños, incalculables en número, que está produciendo la mentalidad antinatalista en todo el mundo. Los índices de natalidad están descendiendo notablemente en todas partes, en particular, en las naciones desarrolladas, y, en algunos sitios de Europa ya se está produciendo un decrecimiento de la población. Es posible que en un futuro próximo, a la vista de estos resultados, muchas políticas antinatalistas se atenúen, pero esto nada resolverá mientras se siga manteniendo el principio del control de natalidad, esencialmente corruptor del matrimonio. El auténtico problema, y por tanto la legítima solución, es de índole moral. No se trata sólo de indicar las consecuencias negativas de carácter socio-económico a que el neomalthusianismo puede dar paso, a las que hemos aludido anteriormente. La consecuencia verdaderamente temible es la desaparición de los ideales morales, la brutal invasión del materialismo en la misma célula de la vida social, lo cual repercutirá en la aparición de muchos otros vicios consiguientes, que ninguna fuerza interior será capaz de frenar.

En síntesis se pudiera decir que bajo la calificación malthusianismo suelen incluirse todas aquellas doctrinas, ideologías y medidas políticas que persiguen una reducción de la natalidad. En este sentido puede considerarse como el contraste del natalismo. Sin embargo bajo dicho concepto se engloban corrientes muy distintas. De entrada, suele hacerse la distinción entre "malthusianos" y "neo-malthusianos", en función del papel otorgado a los métodos para reducir la fecundidad:

Ø Los Ciclos Largos

Esta teoría intenta explicar los sucesivos movimientos de expansión y recesión con oleadas de innovación tecnológica, social, económica, cultural, etc. El  máximo exponente de esta corriente es GODET (1993) quien asevera que estas oleadas se producen cada 20-25 años y los factores son el actor y el sistema, así si ambos se adaptan se produce una oleada, pero si el actor rechaza al sistema, rechaza el cambio. Las oleadas suponen: Estudios de los actores frente a los sistemas. Crisis como palanca de cambio hacia nuevos hábitos, estructuras o comportamientos. Rechazo del determinismo tecnológico y  Fuerzas de cambio y fuerzas de inercia,  si se oponen se produce resistencia al cambio

Ahora bien, la discusión vigente, del ciclo largo, se puede ubicar, desde la segunda mitad de la década de los ochenta y en los noventa del siglo XX, para ello, se considera necesario ubicar el resurgimiento del interés por Kondrátiev y el ciclo largo. Ernest Mandel fue quien hizo la primera referencia al ciclo largo, a Kondrátiev, a Schumpeter y a Trotsky, en un artículo de coyuntura publicado en 1964; en este previó que el “ciclo largo de crecimiento acelerado” de la posguerra se prolongaría hasta la segunda mitad de los sesenta. Después de 1964 Mandel no vuelve a tocar el tema, hasta su magna obra El Capitalismo Tardío (1972), en donde por primera vez desarrolla el tema de las ondas largas. Una tercera mención, marginal aunque con su nueva hipótesis especificada, publicada en un artículo de coyuntura de 1976. Con estas obras Mandel se convirtió en el referente principal y el autor más citado en el debate actual. Según la útil reseña bibliográfica de Barr, es hasta la segunda mitad de los setenta que hubo desarrollo teórico sobre el tema desde el lado marxista y del lado “mainstream”, sin embargo no es comparable con la profusión que se presentó después. En esta última etapa se hicieron investigaciones, mediciones y conclusiones que es importante recuperar. Una primera constatación, es que la mayoría de los participantes en el debate de los últimos veinticinco años, parten de la existencia de los ciclos largos y utilizan como base la teoría de Kondrátiev; por el lado académico o mainstream norteamericano retoman las aportaciones de Schumpeter y en algunos casos las de Kuznets, pero para desestimar el ciclo largo, debido a la fuerte critica de éste último a Schumpeter y de paso a Kondrátiev. Por el lado “alternativo” se ha derivado distintas posiciones, producto de Kondrátiev y Schumpeter, pero, también, han creado aportaciones originales, que fortalecen la hipótesis de la existencia de los ciclos largos, aunque no saldan el debate. Es por el lado alternativo que se va a desarrollar esta parte. Las tres obras principales que resumen las posiciones de los principales autores son cronológicamente las siguientes: Long Waves in the World Economy, de 1984; The Long-Wave Debate, de 1987; y New Findings in Long Wave Research, de 1992. De lo anterior se puede agrupar corrientes más o menos definidas, dependiendo de sus tesis principales: la primera, más antigua y prolífica es la comandada por Mandel, que podemos definirla como corriente marxista-trotskista, pero fusionada (o basada) críticamente en Kondrátiev y Schumpeter (esta caracterización no creo que le hubiera agradado); la segunda vertiente es la de David M. Gordon, llamada Social Structures of Accumulation (SSA), de orientación marxista-radical; una tercera escuela es la Mensch, Freeman, Perez, Van Duijn, Kleinknecht, Tylecote, Louca, reconocida por ellos mismos como neoschumpeteriana y evolucionista; una cuarta aportación al debate es la corriente de historiadores provenientes del Centro Fernand Braudel, con Wallernstein a la cabeza, a la que se suman Arrighi, Amín y Gunder Frank. Se observan otras corrientes en el debate de los ciclos largos como la regulacioncita francesa (derivada de Paul Boccara), como Louis Fontvieille, o la regulacionista de la vertiente Aglietta-Boyer, representada por Dockés-Rosier, y los institucionalistas como Philips O´Hara (derivación de Thorstein Veblen). Remarco la fuerte influencia de estas últimas dos en autores neoshumpeterianos y en SSA´s, y concluyo que no es posible encontrar corrientes puras con base a un solo inspirador teórico, son escuelas de rica diversidad, de tal manera que algunos son neoschumpeterianos-evolucionistas-regulacionistas-institucionalistas-marxistas; es decir, son investigadores que asumen una síntesis teórica (la critica marxista peyorativa diría que son eclécticos), o se puede decir, como observo, que en el debate tienden a complementarse y acercarse. En la década de los noventa el debate se resumía en los siguientes puntos: a. La verificación estadística, el marco histórico, los indicadores claves y el marco geográfico para el estudio de las ondas largas, b. El mecanismo clave para el crecimiento económico, c. El papel de las innovaciones tecnológicas, d. Ciclos largos u Ondas largas, e. Causas exógenas y endógenas, f. El papel del factor subjetivo y la lucha de clases contra los límites de la autorregulación del capitalismo a largo plazo,
g. La importancia de los Estados hegemónicos en la determinación de las ondas largas.

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Poletayev considera que su estudio muestra que las fluctuaciones de la onda larga de la tasa de ganancia son causadas por procesos endógenos al sistema económico, incluyendo el cambio de una fase descendente a una ascendente; en este último punto, niega la posición de Mandel. El autor se basa teóricamente en el comportamiento de los ciclos económicos, en donde “una recesión da un impulso a un periodo de crecimiento cíclico de la tasa de ganancia” y deduce que pasa lo mismo en el largo plazo, porque los periodos de “prolongado crecimiento de la tasa de ganancia empiezan después de recesiones más severas y destructivas”, ya que, “las crisis económicas resuelven las contradicciones del proceso de reproducción y establecen estímulos para la reestructuración de la economía”. Reconoce que el mecanismo de las ondas largas no solo incluye cambios económicos, sino también cambios en las estructuras políticas y sociales, pero ve dichos factores exógenos al sistema económico como “parámetros endógenos del sistema socioeconómico en su conjunto”, y de esta manera apoya el enfoque deGordon y la corriente SSA´s . Shaikh se suma al debate y apoya el planteamiento general de Mandel con respecto al papel clave que tiene la tasa de ganancia y la acumulación de capital en el ciclo largo; pero manifiesta una “crucial diferencia” con la teoría de Mandel, basada en las fluctuaciones en la tasa de ganancia, ya que argumenta que la tasa de ganancia secularmente decreciente proporciona “una base natural para la teoría” del ciclo largo. Plantea que con base a la tasa decreciente de ganancia de Marx la transición de las fases del ciclo está correlacionada con el movimiento de la masa de ganancia y no con la tasa de ganancia como en la teoría Mandel; lo explica teóricamente de la siguiente manera: la tasa de ganancia cae debido a una creciente composición de capital, entonces la tendencia decreciente de la tasa de ganancia ahoga la aceleración inicial de la masa de ganancia, la cual entonces decrece y finalmente se estanca; este punto de estancamiento en la masa de ganancia (una sobre acumulación absoluta, de acuerdo a Marx, dice) señala el punto de inflexión; se da un cambio de una fase de acumulación saludable y estable a una deprimida e inestable. Según Shaikh con base a lo anterior ve un patrón de comportamiento en la economía de Estados Unidos que le confirma su hipótesis, y encuentra dos ciclos largos sucesivos en el siglo XX; emplea la tasa de utilización de la capacidad productiva, la relación capital / salarios, capital / producto, la tasa de ganancia, y la masa de ganancias en la manufactura para demostrar empíricamente la existencia del ciclo largo .
Otro prominente teórico soviético, Menshikov, encuentra con series estadísticas de Estados Unidos, de Alemania, Reino Unido y Japón “una casi-periodicidad de casi 50 años en la desviación de la tendencia”. Todas las series de datos fueron suavizadas con un promedio móvil de nueve años, y después son graficadas en forma cíclica, es decir la desviación de la tendencia; señala que “los ciclos largos son evidentes en todas las series”, pero son más visibles particularmente en los datos relacionados con coeficientes de productividad del trabajo y del capital, y observa una estrecha relación entre las fases del ciclo, el progreso tecnológico y la acumulación de capital; los indicadores de capital, son la intensidad del capital, la relación capital / producto, la composición orgánica del capital y la tasa de ganancia. La productividad es el factor principal en los ciclos largos, por lo mismo, su investigación “apoya totalmente la mayoría de las hipótesis basadas en los trabajos de Marx y de Kondrátiev”. Se suman estos resultados a la tesis del factor endógeno o mecanismo interno como prioritario en la determinación del ciclo largo. Las investigaciones anteriores son el debate actual, así como las controversias señaladas, y mucho más que sería imposible recuperar; he dado una breve reseña de analistas que, supuestamente, con diferentes métodos, datos, indicadores, periodos y países, demuestran empíricamente la existencia de los ciclos largos. Otros partidarios, la mayoría, consideran suficiente el método teórico-histórico para reconocer la realidad del ciclo.

 

Ø Las Bifurcaciones y el Caos

 

En la lectura recomendada perteneciente a M. Godet, este hace clara referencia a Poincaré como un precursor de esta corriente, no sin antes señalar que, en el instante de los cambios,  que se reseñan en dicha lectura, las teorías de  Las bifurcaciones y el caos derivadas de las ciencias duras penetran  las ciencias sociales.

Antes de iniciar la redacción como tal de las apreciaciones de esta corriente es propicio señalar que las Bifurcaciones, se tratan de que  la  precipitación de una solución inesperada da lugar a la bifurcación y el Caos determinista  se refiere a que el azar puede precipitar la evaluación de un sistema en un sentido inesperado y dar, por ejemplo, el poder a actores que cambien el curso de los acontecimientos (efecto mariposa).

 

En este contexto, en el año 1908, el matemático francés Henri Poincaré (1854-1912) había ensayado con sistemas matemáticos no lineales, habiendo llegado a ciertas conclusiones que, andando el tiempo, habría que ser un importante antecedente histórico y conceptual de la teoría del caos. Poincaré partió del esquema laplaceano según el cual, si se conoce con exactitud las condiciones iniciales del universo, y si se conoce con exactitud las leyes naturales que rigen su evolución, se puede prever exactamente la situación del universo en cualquier instante de tiempo subsiguiente. Hasta aquí, todo bien, pero ocurre que nunca se puede conocer con exactitud la situación inicial del universo, y siempre estaríamos cometiendo un error al establecerla. En otras palabras, la situación inicial del universo sólo podemos conocerla con cierta aproximación. Aún suponiendo que pudiéramos conocer con exactitud las leyes que rigen su evolución, nuestra predicción de cualquier estado subsiguiente también sería aproximada. Hasta aquí tampoco habría problema y podríamos seguir manteniendo el esquema determinista ya que lo aproximado de nuestras predicciones no serían adjudicables a un caos en la realidad sino a una limitación en nuestros conocimientos acerca de las condiciones iniciales. Efectivamente, los deterministas alegan que no es que los acontecimientos sean imprevisibles, sino que simplemente aún no hemos descubierto las leyes que permitan preverlos. Dicho sea de paso, a esto se opondrá otro insigne como Prigogine: el caos es imprevisible por naturaleza, puesto que para preverlo sería necesaria una cantidad infinita de información. Sin embargo, Poincaré jugará con una hipótesis que le sugirieron ciertos sistemas matemáticos especiales: dirá que un pequeño error en las condiciones iniciales, en vez de provocar también un pequeño error en las últimas, provocaría un error enorme en éstas, con lo cual el fenómeno se vuelve impredecible y entonces lo adjudicamos al azar. Desde ya, este efecto multiplicativo del error no es debido a nuestra ignorancia, sino a la misma configuración de la realidad, que admite ese tipo de evoluciones erráticas. En una mesa de billar con forma cuadrada, podemos predecir la trayectoria de una bola arrojada contra una banda, pero...lo mismo no ocurre así si la mesa tiene forma de estadio. En este caso, la trayectoria se torna impredecible.

 

El caos invade otras ciencias.- La obra de Lorenz estimuló nuevas investigaciones sobre la cuestión, y dio lugar finalmente a la creación de un nuevo campo matemático: la teoría del caos, cuyo ejemplo más manoseado es el que relaciona invariablemente insectos lepidópteros con países orientales y occidentales. Si un fenómeno como el descripto no puede predecirse, ello puede deberse en principio y como mínimo a una de tres razones: a) la realidad es puro azar, y no hay leyes que permitan ordenar los acontecimientos. En consecuencia: resignación. b) la realidad está totalmente gobernada por leyes causales, y si no podemos predecir acontecimientos es simplemente porque aún no conocemos esas leyes. En consecuencia: tiempo, paciencia e ingenio para descubrirlas. c) En la realidad hay desórdenes e inestabilidades momentáneas, pero todo retorna luego a su cauce determinista. Los sistemas son predecibles, pero de repente, sin que nadie sepa muy bien porqué, empiezan a desordenarse y caotizarse (periodo donde se tornarían imposibles las predicciones), pudiendo luego retornar a una nueva estabilidad. En consecuencia: empezar a investigar porqué ocurren estas inestabilidades, porqué el orden puede llevar al caos y el caos al orden y, eventualmente, si pueden crearse modelos para determinar, un poco paradójicamente, si dentro del mismo caos hay también un orden. La tercera solución fue la elegida por quienes desde entonces en más concentraron sus neuronas en la teoría del caos, y ello en las más diversas disciplinas científicas. Estas investigaciones comenzaron en la década del 70: los fisiólogos empezaron a investigar porqué en el ritmo cardíaco normal se filtraba el caos, produciendo un paro cardíaco repentino; los ecólogos examinaron la forma aparentemente aleatoria en que cambiaban las poblaciones en la naturaleza; los ingenieros concentraron su atención en averiguar la razón del comportamiento a veces errático de los osciladores; los químicos, la razón de las inesperadas fluctuaciones en las reacciones; los economistas intentaron detectar algún tipo de orden en las variaciones imprevistas de los precios. Poco a poco fue pasando a un primer plano el examen de ciertos otros fenómenos tan inherentemente caóticos y desordenados que, al menos en apariencia, venían a trastocar la imagen ordenada que el hombre tenía del mundo: el movimiento de las nubes, las turbulencias en el cauce de los ríos, el movimiento de una hoja por el viento, las epidemias, los atascamientos en el tránsito de vehículos, los a veces erráticos dibujos de las ondas cerebrales, etc. Un ejemplo bastante elocuente y bien doméstico es la progresión del humo de un cigarrillo. Este humo no newtoniano comienza subiendo y siguiendo un flujo laminar suave (un “hilito” de humo que sube) pero de repente se quiebra generándose un flujo turbulento (las “volutas”): del orden hemos pasado misteriosamente al caos. Existe un recurso matemático (d) que permite predecir cuándo ocurrirá esta turbulencia (la fórmula de Reynolds), pero sin embargo no sirve para aclarar porqué ocurre. Estamos, al respecto, como los antiguos, que podían predecir la trayectoria del sol en el cielo pero no sabían a qué se debía (y entonces invocaban o bien razones fundadas en la mitología o bien en las apariencias, como afirmar que el movimiento del sol es real, cuando hoy sabemos que es aparente, ya que es un efecto generado por la rotación de la tierra).

 

En sí,  La Teoría de las Catástrofes es el intento de desarrollar un sistema matemático o un modelo dinámico continuo que pueda representar fenómenos naturales discontinuos y que por su discontinuidad no pueden ser descritos por el cálculo diferencial de manera satisfactoria, en tal sentido es un modelo matemático de la morfogénesis. Planteada a fines de los 1950s por el matemático francés René Thom, —especializado en topología diferencial— y muy difundida a partir de 1968; en la década de los 1970s tuvo gran auge al ser impulsada por los estudios de Christopher Zeeman. La teoría de las catástrofes puede ser entendida como una rama de la teoría de la bifurcación dedicada al estudio de sistemas dinámicos, resulta asimismo un caso particular de un modo más general de la teoría de la singularidad, por su parte su nexo con el equilibrio estable hace que se pueda considerar relacionada con una función de Lyapunov.

Una premisa de la teoría de las catástrofes es que a partir del modelo dinámico continuo más simple se podría generar una morfología matemática que de cuenta empírica de los fenómenos considerados discontinuos. Se ha intentado aplicar la teoría de las catástrofes en biología, psicología y sociología e incluso en economía aunque la extrapolación a tales disciplinas es desusada por ser considerada poco práctica. Un ejemplo de catástrofe es cuando un metal se rompe a elevada temperatura. Más precisamente se trata de estudiar cualitativamente las soluciones de las ecuaciones dependiendo del número de parámetros que éstas contienen. El término catástrofe designa el lugar donde una función cambia bruscamente de forma o configuración. Un aspecto interesante de la teoría de las catástrofes se encuentra en el contraste con el tratamiento usual de las ecuaciones diferenciales al tener en cuenta las funciones correspondientes a las singularidades, es decir las variaciones instantáneas.

El nombre de “Teoría del Caos” viene del hecho de que los sistemas que describe la teoría están aparentemente desordenados, pero la Teoría del Caos en verdad busca el orden subyacente en los datos aparentemente aleatorios.

 

La Previsión y la Prospectiva

        Con el objeto de profundizar y expresar el criterio referido a la Previsión, con base a la tercera lectura recomendada en la cátedra métodos prospectivos, a   continuación se presentan, a manera de ensayo, algunas notas sobre la previsión en el marco de la prospectiva.

 

Primeramente, prospectiva a grandes rasgos es la previsión del futuro con el objetivo de tomar acciones adecuadas en el presente que nos lleven a situaciones  deseadas y nada fortuitas. Así pues, la previsión, en un sentido genérico, significa proponer y disponer lo necesario para un fin, o bien lo conveniente para atender a contingencias o necesidades en un horizonte determinado. Aplicado a los ámbitos disciplinares de la economía es la apreciación, con un cierto grado de confianza probabilidad de la evolución de una tendencia hacia un horizonte dado. En general se trata de una apreciación numérica efectuada a partir de datos del pasado (por tanto, extrapolación) y con base en algunas hipótesis. La previsión ha tenido un desarrollo extraordinario a través de la modelización matemática y los modelos econométricos, acompañada de una confianza excesiva y algunas veces ciega.

        Una previsión exacta no es necesariamente una previsión útil. En materia de previsión, por analogía con las pruebas estadísticas, pueden identificarse tres tipos de errores:

        a) aplicar al futuro una hipótesis que finalmente no resultará cierta.
        b) excluir una hipótesis o un acontecimiento que finalmente sí tendrá lugar.
       c) no plantearse las preguntas adecuadas; es decir, no integrar las hipótesis o los acontecimientos que jugarán un papel determinante en el futuro.

        En la práctica las previsiones que realizan las empresas y los gobiernos son casi siempre al alza: casi nunca hay curvas decrecientes debido a que se extrapola el pasado o el presente sólo cuando es bueno; si no es bueno, se inventa algún cambio o ruptura voluntaria que permite que mejore el futuro.

La previsión es la perspectiva dotada de cierto grado de confianza (posibilidad) de evolución de un cuerpo  en un horizonte determinado. En muchos casos se refiere a una valoración cifrada partir de la información existente en el pasado y  de cuerdo a hipótesis establecidas. Sostienen los expertos en los métodos prospectivos que la mejor previsión no es la que se realiza, sino la que conduce a la acción. El efecto de anuncio no siempre es un error , sino que puede buscarse para corregir una evolución en un sentido más deseable.. En efecto prever una catástrofe es condicional: es prever lo que ocurrirá  si no hiciéramos nada para impedirlo (Pierre Masee, parafraseando a  Gaston Berger, 1967)

            El análisis de la información relevante del presente y del pasado, ponderando probables desarrollos futuros de tal manera que puedan determinarse los cursos de acción (planes) que posibiliten a la organización para el logro de objetivos” (Sisck y Sverdlik). “Es el elemento de la administración en el que con base en las condiciones futuras en que una empresa habrá de encontrarse, reveladas por una investigación técnica, se determinan los principales cursos de acción que nos permitirán realizar los objetivos de la empresa” (Agustín Reyes Ponce). “Es calcular el porvenir y prepararlo. Hacer articular los programas de acción”. (Henri Fayol).

Como puede inferirse, la palabra previsión proviene de prever o pre-ver, lo que es “ver anticipadamente las cosas” o “tratar de ver en forma anticipada lo que va a ocurrir”. Entonces, entenderemos por previsión como aquella etapa del proceso administrativo donde se diagnostica a través de datos relevantes del pasado y del presente que sean relevantes, de tal forma que se puedan construir contextos sociales, políticos, económicos, tecnológicos, etc., en los que se desenvolverá la empresa en el mediano como en el largo plazo. Todo administrador debe de ser un visionario, pero a la vez, previsor, ya que en la actualidad la única constante es el “cambio”, y debemos estar preparados para enfrentarlo.

Ahora bien, siguiendo un poco los aspectos contenidos en la lectura de Godet, sobre la previsión se presentan los comentarios de los mismos:

En la previsión la Visión es Parcial. "En el fondo, todo sigue igual". Sus variables son cuantitativas, objetivas y conocidas. De relaciones estáticas, estructuras constantes. El pasado explica el futuro. en la previsión el futuro es único y cierto. Sus modelos son deterministas y cuantitativos (econométricos). Actitud es pasiva o adaptable. La previsión es la evaluación de acontecimientos pasados o que se han surgido en un entorno, el cual permite generar hipótesis para predecir eventos no deseados.

 

En síntesis previsión, planificación, proyección y prospectiva son conceptos parecidos que se esgrimen copiosamente e inducen a la confusión terminológica. Por ello se realizan unas consideraciones y diferencias sobre los  términos, aunque cuando se formula un planteamiento de futuro generalmente se hace uso de ellos.

 

En los métodos prospectivos cuando se precisan los escenarios, es lo más lógico meditar que en su formulación o determinación coexisten dos factores a imaginar: uno, causas generales de errores de análisis que afectan también a la previsión. Entre ellos se hallan, el efecto de anuncio, la insuficiencia de información, la inexactitud de los datos y la inestabilidad de los modelos, el error de la interpretación y los obstáculos metodológicos. Otro, fuentes de errores específicos de la previsión clásica.

 

Cuando se da a conocer o se da difusión a determinado evento, el aviso en cuanto a cómo se desarrollará o evolucionará con relación al comportamiento esperado, indudablemente que genera reacciones que influyen de manera positiva o negativa en dicha evolución, es cunado estamos en presencia del efecto de anuncio. En algunos casos las previsiones iniciativas tendrá un efecto de contribuir a que el evento se realice y de otra manera las previsiones disuasivas afectan al evento, en este caso el anuncio pudiera provocar la no realización de dicho evento. Esto refiere al efecto de anuncio que se causa frente a la evolución esperada de un evento

 

En cuanto a la insuficiencia de la información: La ventaja de la información prospectiva se evidencia por su valor para ayudar a la toma de decisiones. Contar con estimaciones razonables sobre la evolución futura de un evento, a pesar de las incertidumbres que inevitablemente deben confrontarse, tiene una importancia incuestionable para los beneficiarios. La información prospectiva también obtiene gran preeminencia para calcular las posibilidades que tiene el proyecto de continuar en marcha y desempeñarse con el principio de gestión continuada. Es así como, se debe ser cuidadoso en el manejo de la información, es decir se tratar de comunicar lo fundamental y evitar información innecesaria o abundante que no contribuye de manera importante al progreso del proyecto o evento que se busca llevar a cabo. Muchas vence se entorpece y se infecta o se contamina el proyecto por demasiada información irrelevante e insuficiente información estratégica y valiosa y hasta vital que bien puede garantizar el éxito del proyecto o idea que se piensa ejecutar.

 

En cuanto al futuro único y cierto, no se debe tomar un futuro único, si necesariamente la prospectiva se basa en la multiplicidad de futuros. Si se da como cierto y único, no tiene sentido seguir trabajando, se da por hecho que eso va a acontecer y listo. Por el contrario, se deben anlizar las múltiples posibilidades que coexisten.

 

Igualmente, el futuro se esboza en variados escenarios, de los cuales se toma la decisión de escoger o entrever algunos, conformes a las insuficiencias de la organización, en tal sentido, desgraciadamente, no se selecciona el más apropiado en algunos momentos. Esto crea una perenne estimación de las acciones aseguir  y del entorno que estas se desarrollaran.

 

A menudo el profesor Michel Godet destaca las diferencias entre prospectiva y previsión. El cuadro  textual de Godet, que sigue a continuación refleja algunas de las diferencias existentes entre ambos enfoques.

Visión Parcial

Previsión: "En el fondo, todo sigue igual" Global.

Prospectiva: "En el fondo, nada sigue igual”

Variables

Previsión: Cuantitativas, objetivas y conocidas

Prospectiva: Cualitativas, cuantificables o no. subjetivas. Conocidas u ocultas

Relaciones

Previsión: Estáticas, estructuras constantes

Prospectiva: Dinámicas, estructuras evolutivas

Explicación

Previsión: El pasado explica el futuro

Prospectiva: El futuro es la razón de ser del presente

Futuro

Previsión: Único y cierto

Prospectiva: Múltiple e incierto

Método

Previsión: Modelos, deterministas y cuantitativos (econométricos)

Prospectiva: Modelos cualitativos (análisis estructural) y estocásticos (impactos cruzados)

Actitud

Previsión: Pasiva o adaptable (futuro que hay que soportar)

Prospectiva: Activa y creativa (futuro deseado)

Fuente: M.Godet (1.993)

La previsión económica, apunta François Bloch-Lainé, en virtud de que está en sus inicios y por su baja confiabilidad, es requerida en general para cuestiones que resultan más riesgosas, éstas son las de coyuntura a corto plazo. Para el economista, en efecto, nada es más difícil que tener que pronosticar la evolución del mercado bursátil, así como ver la fluctuación de precios y la tesorería pública [...] Los pocos investigadores en economía política cuyos intereses coinciden con los de los hombres de negocios son puestos a prueba en áreas en las que difícilmente son competentes. De esta dificultad para pronosticar provienen las decepciones que los separa después de intentar una aproximación. La prospectiva ayudaría más para lograr este acercamiento.

            Previsión y prospectiva no emplean los mismos métodos, ni deben ponerse en práctica por las mismas personas. La prospectiva supone una libertad que no admite la obligación a la que nos somete la urgencia. La prospectiva nos demuestra seguido que las acciones de corto plazo se encadenan en una dirección opuesta a la que revela el estudio de largo plazo. Los que la practican deben conducirse con rigor, pero al nivel más alto. Los responsables saben calcular la importancia de los fenómenos y darles el lugar exacto en el conjunto de los eventos.

La diferencia de los compromisos hace que la prospectiva sea ­o deba ser­ temeraria. Los horizontes que hace aparecer pueden llevarnos a modificar con profundidad nuestros proyectos de largo plazo. Los actos que distinguimos se dispondrán a nuestro antojo y podrán ser modificados para adaptarlos a las circunstancias. Por el contrario, la previsión a corto plazo nos conduce a las decisiones inmediatamente ejecutables y nos compromete con frecuencia de manera irreversible. Por lo tanto, la libertad de nuestras visiones prospectivas debe acompañarse de una sabia prudencia dentro de nuestras realizaciones próximas. Por eso, Descartes recomendaba someter todo a duda y conceder al espíritu una libertad absoluta, pero como "las acciones de la vida no se detienen" las decisiones inmediatas tenían que regirse por la prudencia, la moderación y la constancia de su moral previsora.

            La inclusión de métodos de previsión y prospectiva puede servir de ayuda en esta tarea compleja e incrementar la eficiencia de las políticas al menos de dos maneras importantes: En primer lugar, se puede aportar a los procesos de toma de decisiones información fiable sobre las posibles coordenadas futuras del desarrollo económico regional y sus implicaciones en el área objeto del proyecto, de acuerdo con las líneas estructurales y funcionales planeadas. Esto podría conseguir que las negociaciones entre los actores fueran más objetivas y más orientadas a los fines. Se aporta una base objetiva común y se hace hincapié en el aprendizaje colectivo, alrededor del cual se desarrollan los procedimientos de planificación interactiva de la "red de políticas para el aprendizaje". La descripción de escenarios futuros también puede dar lugar a la formulación -y al compromiso- de directrices generales para los objetivos de desarrollo (por ejemplo, dar prioridad al apoyo de industrias innovadoras en la ciudad). Además también se facilita la mediación entre los diferentes actores.

En segundo lugar, con una aplicación sistemática de la prospectiva regional, los objetivos previstos para la zona donde se llevará a cabo el proyecto en particular se pueden evaluar con más detalle frente al marco general de la dinámica estructural y funcional esperada -más que real- de la ciudad. Esto podría evitar desequilibrios perjudiciales que empeoren en el futuro, por ejemplo, una oferta excesiva de espacio destinado a oficinas en la región. Por tanto, los aspectos que se adapten y tengan en cuenta el tiempo y el espacio pueden actuar como catalizadores de complementariedades entre los proyectos de reestructuración del área urbana. Esto apoyaría el desarrollo positivo y bien equilibrado de todo el sistema urbano del futuro.


Referencias
:

Ø  GODET Michel.De la anticipación a la acción: Manual de prospectiva y estrategia., Marcombo Boixareu. 1993.

Ø  Bas, Enric (1999). "Prospectiva; herramientas para la gestión estratégica del cambio". Ed.Ariel.Barcelona.

Ø  Bell, Wendell (1997). Foundations of Futures Studies: Human Science for a New Era. Transaction Publishers, New Brunswick, New Jersey, USA.

Ø  Godet, Michel (2004). Creating Futures Scenario Planning as a Strategic Management Tool. Economica, 2001.

Ø  Bell, Wendell (1997). Foundations of Futures Studies: Human Science for a New Era. Transaction Publishers, New Brunswick, New Jersey, USA.

Ø  CAZAU Pablo, "Introducción a la investigación en ciencias sociales", Buenos Aires, Rundinuskín Editores, 1991,

Ø  WATZLAWICK P, Beavin J y Jackson D, "Teoría de la comunicación humana", Barcelona, Herder, 1981, 2° edición.

Ø  HORSTEIN L, Azar y determinismo. El psicoanálisis y la historia, B

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